domingo, 3 de mayo de 2026

Inquietante, no desagradable pero inquie...

 Como un miedo, como un piso que se mueve, como un sentimiento de lo fantástico, de lo posible aunque imposible, de no saber, no controlar... ¿Será domingo de primeros fríos? ¿Será tanto leer a cartarescu? ¿Luna llena en escorpio? ¿Cuál es la verdad que no quise ver y esta luna viene a destapar?

martes, 28 de abril de 2026

Ser responsable es cosechar consecuencias

 Si a une le encomiendan una tarea, o una imagen, un rol, pero no le dejan cosechar sus resultados, ni buenos ni malos, nunca ser el centro de la acción, de lo que una hizo y por eso consiguió tal cosa, sino siempre desviando, sosteniendo mal, poniendo red o freno.

Mis hijes han sido responsables, yo les he dado sus lugares y a veces creo haberles sobrecargado. Pero jamás me privé de premiar esos esfuerzos, esos intentos más allá de algún logro final o parcial, premiar el estar, el bancar. Mis hijes se quejan de exceso de baba, no de exceso de exigencia. Veo en elles el orgullo de "Esto lo hice yo, esto lo hice sole" o "Esta cagada es mía, esto lo hago a mi manera". Me acuerdo de sus manías de limpiar la casa cuando estaban soles, sin que yo les estuviera mirando ni cuando yo se los pedía.

(Me explico a mí misma ante mi temor a haber repetido exigencia de responsabilidades)

Yo jamás limpié la casa, ni cuidé a mis hermanes bajo mi propio cargo ni modo. Siempre estuve puesta en el lugar de estatua, de modelo a seguir pero sin utilidad, sin consecuencias propias, personales, mías, únicas, un rol enorme que no se llenaba con acciones, ni errores, ni aciertos, mi premios. Solo el castigo de no ser buena para ese lugar.

Responsable pero inútil

 Haberme dado la responsabilidad, la obligación de ser buena, de ser un buen ejemplo, de ser la más grande, pero nunca ningún premio por haberlo hecho bien, o peor, la idea de que no supe hacerlo. "Sos una inútil", "Dejá que mejor lo hago yo", "Me da más trabajo enseñarte que hacerlo yo sola". Encomendarme algo para convencerme de que no puedo hacerlo, nunca confiar en qué sí puedo o premiar el intento. Y seguir intentando para seguir confirmando que lo hago mal.

sábado, 25 de abril de 2026

Qué sueño

 Anoche soñé que venía Gustavo y me decía, no sé a título de qué porque no nos veíamos ni hablábamos hace mil años, que estaba contento porque estaba viviendo con su amor XX (no me acuerdo el nombre) y me decía un nombre de varón. Yo sentía que se confirmaba lo que yo siempre le decía, su misoginia y su homoerotismo reprimido, pero me sentía traicionada, como "cambiada" por otro. Digo yo: ¿Cuánto tiempo más metiendo a este tipo de referencia en mi vida, de objeto o de sujeto, de existencia siquiera? Bueno, por ahí no tengo que dramatizar y soñar con él no quiere decir que todavía me importe o que necesite solucionar algo por ese lado.

El sueño seguía. Estábamos sentades a una mesa grande, tipo tablón y caballetes, a fuera. Yo le decía que se habían muerto dos de mis perros, con esa manía que yo tenía de contarle cosas mías incluso mucho tiempo después de separades como si necesitara su aprobación o su complicidad o no sé qué. Él me decía "Pobre, Fido" y yo le decía que Fido seguía vivo, los muertos eran el de mi primo y no sé cuál más. Ahí aparecía en el sueño que yo estaba viviendo en la casa de mi tía Silvia, la que estaba al lado de lo de mis viejes, donde vivimos Julián y yo soles a sus tres años. Le decía a Gustavo que habíamos arreglado todo para tener mis hermanes la casa de mis viejes y mis hijes y yo la de la tía, la veía enorme, toda mía como siento ahora mi casa actual.

Después yo pensaba en él viviendo en esa cueva que tiene por garage, sucio, oscuro, metido ahí con un tipo. Decía que me iba. Había algo quemándose, algo en la parrilla que yo me había olvidado de apagar. Yo agarraba una pala e iba al fondo (era ahora el fondo de esta casa) y estaba todo inundado de agua, hecho lagunas y yo buscaba un lugar donde enterrar algo, más chico que un perro. ¿Un gato o mi amor viejo y enfermo?

En otra parte volvía donde estaba G y me le sentaba al lado y pasaba su brazo por encima de mi hombro. El abrazo me hacía sentir cómoda y protegida, era tierno, una sensación que he conocido mucho pero nunca entendí. ¿Por qué ese abrazo sería reconfortante si lo construyo yo sola, si él es el que me hizo más daño en la vida y jamás me protegió de nada? No hay más nada que recuerde. Lo hablaré en terapia.

viernes, 3 de abril de 2026

Por qué detesto tan fuerte a gente que mis hijes dicen que se me parece

 Es que deberían entenderme, entendernos, compartir, acompañarnos. Y en cambio vuelven banal y redundante, vacía, idiota, toda la experiencia que a mí me conmueve.

Para mis hijes

 Soy material disponible. No tengo que decidir nada ahí. Soy su pasado y la base constante de la que ni conciencia se tiene. Y está muy bien. Buscan lo desconocido, lo que no han tenido, otra cosa. 

No le culpo

 Alguien elije alejarse de mis epifanías, mis manías vegetales, mis deslumbramientos con palabras y cantes. Elije el asado con hueso, el vino tinto, la rutina, el chusmerío, la queja contra la humedad. 

martes, 31 de marzo de 2026

Inventé una chupacabras

 No te digo mucho porque va a concursar. Estoy muy entusiasmada.

Recuperar mi armonía

 Me cuesta volver de la gente chota que me invade a veces. Culpa mía que le doy poder, que ni lugar, ni cabida debería darle. Pero todavía espero algo, no me puedo creer la chotada increíble, hasta en aumento. Envejecemos y parece que se ponen peor, más enojades, más me odian por no ser como elles, por no tener esa frustración encima. E invierten tanta energía en venir a destruirme...

miércoles, 25 de marzo de 2026

El verano en que mi madre

 Tomo un té digestivo con sobredosis de manzanilla agregada, Rafa toca la batería en su casa detrás de mi patio, leo la novela de Tatiana Tibureac, El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes. Cuando la emecé la rechacé por su violencia verbal. Cuando vi en un video de qué trataba dije que no iba a poder leerla: la voz violenta era la de un hijo adolescente que odia a su madre pero así y todo tiene que acompañarla a morir de cáncer. Una monstruosidad. Pero en el taller de literatura moldava que hago los miércoles leímos unos fragmentos que me atraparon por su belleza. Hoy me puse a leerla de corrido, viendo qué pasa. Y acá estoy embellecida de belleza, embotada de perfección.

Rafa toca rebien la bata. Pone una canción en mi parlante y toca arriba, se une al ritmo, hace sonar todos esos tachos que está tan orgulloso de haber conseguido después de años de buscarlos. No me siento culpable por atender a este hijo más que a les otres, por tenerlo más y más tiempo cerca, ¿por qué siempre estoy dando excusas de todo lo que hago? Me gusta cómo hace música, su libertad y su creatividad que tanto he deseado para mí y que para mí es un desaprender, un ir a buscar proque me la quitaron. Pienso que Magdalena tiene la plástica y lo artesanal, que Julián tiene sus hijas, mis únicas nietas, que les tres tienen cosas que amo profundamente y que son parte central de mí misma, aunque no haga falta que les equipare ni les compare.

viernes, 20 de marzo de 2026

Leo Solenoide y me asusto

 No solo de los temas y su tratamiento: la muerte, los sueños, las dimensiones de la realidad narradas como universos fantasmagóricos, mágicos, cotidianos, sino también por sentirme ¿hermana? ¿parientes? ¿cercana? de un escritor como Cartarescu. ¿Y yo que me creo? ¿Y cuántes más que yo se creerán genies porque pueden leer o disfrutar de una obra genial? Lo mismo me pasa con Cervantes. Agrandada, es lo que me viene todo el tiempo a la cabeza. ¿Es "radio papá" o "radio mamá"? ¿Es mi consuelo por no sentirme cercana de nadie "normal"? ¿Nadie de carne y hueso, vive y acá, y andarme creyendo la patita fea con su familia cisne entre escritores inmortales?

Debería (debería, debería) dejar de maltratarme a mí misma y usar la sensación para escribir lo mío. En eso no hay duda posible, si no es cribo no hay modo de ser ni parecer nada.

lunes, 16 de marzo de 2026

La sensación de haber hecho una maldad

 Ayer logré quedarme piola y no activar hacia nadie por el cumple de mi nuera y del padre de mis hijes. Gran avance para mí. No voy a negar que estuve esperando que alguien me escribiera o me hablara para llevarme a la reunión y decirles que no. Pero nadie me habló. La familia de Ro fue a su casa pero me parece, por fotos en las redes, que ni Gustavo, ni Magdalena fueron. Otres fugades, a elles creo que les cuesta menos desaparecer sin dar explicaciones. Ahora voy a seguir tratando de no ocuparme de elles, de nadie, acostumbrarme a la idea de que viven bien sin mí o conmigo en este lugar mio y no revoloteándoles alrededor.

domingo, 15 de marzo de 2026

Escapada

 Hoy 15 de marzo practico y logro mi nueva táctica de felicidad: no desear ser el centro de la vida de otres, ni de mis hijes, ni de nadie. No querer estar donde me hacen doler, donde me hacen sentir menor. 

Estoy en el centro de mi propio mundo y siento que no me falta ni me sobra nada.

domingo, 8 de marzo de 2026

Quiero formar mi propia banda

 Elegir repertorio, tocar la guitarra, hacer percu, cantar. Mis propios temas, mis poemas. Elegir canciones que me gustan de Shakira, de flamenco, de folklore, algún tango, de Caetano, de Ney Matogroso, todo lo que me gusta. Si toda la vida anduve cantando lo de Quiero tocar la guitarra todo el día", si ya sé música, ¿a qué andar haciendo tanto talleres como si necesitara aprender más?

Se me acaba de ocurrir luego de día de asado con mis tres hijes y cía. Tiene que ser algo sin elles pobres que siempre estoy organizando mi vida a su alrededor y doliendome que no me den bola. Siempre quise hacer música y lo puse en otres, en mi ex, en mis hijes y soy yo la que desea. Tengo que buscar gente nueva, gente que no me haya ya desilusionado, gente que me mueva, me empuje, me guste.

lunes, 23 de febrero de 2026

Infumable y no es culpa mía

 Es insoportable, egoísta, egocéntrica, manipuladora de las que se hacen las buenitas y te están boludeando todo el tiempo, de las que se creen que lo saben todo, de las que te completan la frase que estás diciendo porque piensan igual que vos y ya saben lo que vas a decir. Una insegura, celosa, envidiosa, competitiva, acomplejada.

martes, 17 de febrero de 2026

Me harté

 Me cago en todes, che, harta de andar cuidando lo que digo y hasta lo que pienso. Esta es la que te tocó y fumatelá. A ver si tengo que andar yo ahorrándole a todo mundo el disgusto y encima dando el espectáculo gratuito.

sábado, 31 de enero de 2026

Tirarme en la cama hasta que tenga ganas de hacer otra cosa

 Acabo de descubrir, y de permitirme, el truco de fiaca. Y no es deprimente. Y no se me pasan los días ahí en la cama. Apenas un par de horas, a veces solo 15 minutos y ya arranco con la guitarra, la manguera o el teclado. Me exijo demasiado. Extraño terapia. 

Me pongo contenta de hacer mis clases de flamenco, de ponerme los tacones, de leer un libro más de todos los que acumulo hace años, de escribir y escribir y seguir sacando ideas de la galera. De estar acá para ponerle agua a mis pájaritos, para levantar a Fido cuando llora, para baldear el patio cada media hora porque meo de perrito viejito, para mis hijes si necesitan cualquier cosa y menos mal que no me necesitan.

Me como mis ravioles recalentados y pienso que podría salir, irme a buscar gente, conocida o nueva. Hoy hay tertulia de CF en caba y no quiero ir, no tengo ganas, soy yo la que elijo no juntarme, no exponerme, no compartir. Entonces lo digo acá y me recompongo. Mis deditos sobre el teclado nuevo y suave me devuelven a mi centro de heroína de culo pesado.

Todavía necesito decirlo acá

 ¿Por qué me hago mala sangre, dejo que me cambie el humor, me "deprimo", pongo energía en recordarme lo que ya sé? Si pasó toda mi vida (ojo que no digo "me" pasó). Gente que no me interesa pero que, no sé por qué, quisiera yo que me quisiera. Tal vez porque la idealizo, porque creo que podría interesarme si fuera de este otro modo o hiciera tal otra cosa. Pero no: desde la escuela sé que esas grupas de "amigues" son falsas, no me gustan, funcionan con códigos que odio, se chucean entre elles y después ponen la foto sonriendo o para dar envidia, para decir cuánta mina que tengo, y un millón de amigues.

Claro, yo quisiera que me eligieran a mí, que les gustara yo especialmente, no esas reuniones generales y vacías, caretas. Si ya lo sé. ¿Y no sé también acaso que esta soledad es el precio que he pagado toda mi vida por no sumarme a la careteada? Sí, ya lo sé. Pero sigue doliendo, siggo pensando que fulanite no, que menganite tal vez. Y no. Gente que conozco hace 10, 20, 30, hasta 40 años y siempre eligió a otres, más fáciles, más sencilles, más de acuerdo con sus cobardías. Y no es soberbia mía, ya sé que no lo es. Porque me reconocen, me copian, me replican, pero no me quieren, no quieren pasar sus vidas conmigo. A veces hasta me ayudan, me dan cosas que no tengo. Para sentirse más, para hacerme ver que no soy perfecta ni puedo todo, para demostrarnos, a mí y a elles mismes que elles pueden ser más que yo en algún punto. Siempre todo en términos de cantidad. Está en El principito, la prueba de la serpiente boa y el sombrero. Y el narrador, cuando la persona no pasa la prueba, no se pone a llorar, les habla de sus cantidades y sus temas socialmente adaptades. Yo, en cambio, sigo siendo una inadaptada.

miércoles, 28 de enero de 2026

Ponerle los puntos a mi mamá

 Anoche lo hice en sueños como nunca lo hice en su vida. Es saludable pelearse con la madre, ahora lo entiendo, cagarla a gritos, dejarla chiquitita, aplastada contra su mesa de dibujo, arrepentida de haberse metido con tu hijo, su nieto. Siempre tuve miedo de hacerla sentir mal, siempre la protegí de sí misma, traté de evitarle que viera las zonas oscuras de su vida, las cobardías, los renuncios. Pero mi vida misma se los echaba a la cara. Me doy cuenta ahora de que hay gente que se muere joven para no tener que soportar la mierda que hizo de su vida, todo lo que no logró, todo lo que no quería y ahí está, sus hijes incluídes.

Yo que siempre pienso que mi madre vería contenta qué bien me salió todo, que mis hijes no son drogadictes ni delincuentes, que estoy logrando mis cosas, que me jubilé, que soy feliz. Y no sé si para ella eso sería bueno de ver. Mejor quedarse con la idea de que yo, la rebelde, la contramano, tendría una vida de mierda porque elegí cosas que ella me dijo que estaban mal, que ella no se animó a elegir aunque las deseaba.

En el sueño yo le gritaba que Rafael estaba bien, iba a estar muy bien, era un nene fuerte porque lo había educado yo y no ella. Ella retrocedía, aceptaba, llorizqueaba, no pedía perdón pero aceptaba. Y yo era un tromba de furia, un descargo completo de "esta ahora me va a escuchar". Catártico.

En otra parte aparecía la boluda de mi hermanita. Haciéndose la buena. Había en el fondo de "la casa", no sé si la de mi mamá o cuál porque no era como es, una construcción aparte que era donde vivía ella. Un monoambiente, una heladera sucia y llena de wevadas. Fido se caía al entrar porque no había escalera y era como hundido. Yo lo rescataba, lo ayudaba a bajar. No me acuerdo más salvo la sensación de "yo estoy bien y esta gente que me hizo la vida imposible está muy equivocada". Y no necesito irle a decir mis conclusiones a nadie. Se ve que se me mezclaron imágenes diurnas de auxilio a Fido, trabajo nuevo de rafa y unas definiciones de maneplaining, nuevo término feminista que designa la gestión de las emociones ajenas de la que nos hacemos cargo las mujeres normalizadamente.

El Alfaguara no

 No lo gané ayer, no fui llamada por teléfono por una señora que ya tenía agendada en mi celu como el ganador mexicano, no estuve en ese salón hermoso a las 4 de la tarde en Madrid, no me senté al lado del jurado a hablar de cómo escribí esa historia, no estoy saliendo en todas las publicaciones de la editorial anunciando que el 26 de marzo estará mi novela en librerías, nadie busca mi obra anterior para conocerme.

Pero estuvo el deseo. La alegría de ver que eso es posible. Sigue el deseo. Y hay mucho que hacer para llegar ahí.