sábado, 31 de enero de 2026

Tirarme en la cama hasta que tenga ganas de hacer otra cosa

 Acabo de descubrir, y de permitirme, el truco de fiaca. Y no es deprimente. Y no se me pasan los días ahí en la cama. Apenas un par de horas, a veces solo 15 minutos y ya arranco con la guitarra, la manguera o el teclado. Me exijo demasiado. Extraño terapia. 

Me pongo contenta de hacer mis clases de flamenco, de ponerme los tacones, de leer un libro más de todos los que acumulo hace años, de escribir y escribir y seguir sacando ideas de la galera. De estar acá para ponerle agua a mis pájaritos, para levantar a Fido cuando llora, para baldear el patio cada media hora porque meo de perrito viejito, para mis hijes si necesitan cualquier cosa y menos mal que no me necesitan.

Me como mis ravioles recalentados y pienso que podría salir, irme a buscar gente, conocida o nueva. Hoy hay tertulia de CF en caba y no quiero ir, no tengo ganas, soy yo la que elijo no juntarme, no exponerme, no compartir. Entonces lo digo acá y me recompongo. Mis deditos sobre el teclado nuevo y suave me devuelven a mi centro de heroína de culo pesado.

Todavía necesito decirlo acá

 ¿Por qué me hago mala sangre, dejo que me cambie el humor, me "deprimo", pongo energía en recordarme lo que ya sé? Si pasó toda mi vida (ojo que no digo "me" pasó). Gente que no me interesa pero que, no sé por qué, quisiera yo que me quisiera. Tal vez porque la idealizo, porque creo que podría interesarme si fuera de este otro modo o hiciera tal otra cosa. Pero no: desde la escuela sé que esas grupas de "amigues" son falsas, no me gustan, funcionan con códigos que odio, se chucean entre elles y después ponen la foto sonriendo o para dar envidia, para decir cuánta mina que tengo, y un millón de amigues.

Claro, yo quisiera que me eligieran a mí, que les gustara yo especialmente, no esas reuniones generales y vacías, caretas. Si ya lo sé. ¿Y no sé también acaso que esta soledad es el precio que he pagado toda mi vida por no sumarme a la careteada? Sí, ya lo sé. Pero sigue doliendo, siggo pensando que fulanite no, que menganite tal vez. Y no. Gente que conozco hace 10, 20, 30, hasta 40 años y siempre eligió a otres, más fáciles, más sencilles, más de acuerdo con sus cobardías. Y no es soberbia mía, ya sé que no lo es. Porque me reconocen, me copian, me replican, pero no me quieren, no quieren pasar sus vidas conmigo. A veces hasta me ayudan, me dan cosas que no tengo. Para sentirse más, para hacerme ver que no soy perfecta ni puedo todo, para demostrarnos, a mí y a elles mismes que elles pueden ser más que yo en algún punto. Siempre todo en términos de cantidad. Está en El principito, la prueba de la serpiente boa y el sombrero. Y el narrador, cuando la persona no pasa la prueba, no se pone a llorar, les habla de sus cantidades y sus temas socialmente adaptades. Yo, en cambio, sigo siendo una inadaptada.

miércoles, 28 de enero de 2026

Ponerle los puntos a mi mamá

 Anoche lo hice en sueños como nunca lo hice en su vida. Es saludable pelearse con la madre, ahora lo entiendo, cagarla a gritos, dejarla chiquitita, aplastada contra su mesa de dibujo, arrepentida de haberse metido con tu hijo, su nieto. Siempre tuve miedo de hacerla sentir mal, siempre la protegí de sí misma, traté de evitarle que viera las zonas oscuras de su vida, las cobardías, los renuncios. Pero mi vida misma se los echaba a la cara. Me doy cuenta ahora de que hay gente que se muere joven para no tener que soportar la mierda que hizo de su vida, todo lo que no logró, todo lo que no quería y ahí está, sus hijes incluídes.

Yo que siempre pienso que mi madre vería contenta qué bien me salió todo, que mis hijes no son drogadictes ni delincuentes, que estoy logrando mis cosas, que me jubilé, que soy feliz. Y no sé si para ella eso sería bueno de ver. Mejor quedarse con la idea de que yo, la rebelde, la contramano, tendría una vida de mierda porque elegí cosas que ella me dijo que estaban mal, que ella no se animó a elegir aunque las deseaba.

En el sueño yo le gritaba que Rafael estaba bien, iba a estar muy bien, era un nene fuerte porque lo había educado yo y no ella. Ella retrocedía, aceptaba, llorizqueaba, no pedía perdón pero aceptaba. Y yo era un tromba de furia, un descargo completo de "esta ahora me va a escuchar". Catártico.

En otra parte aparecía la boluda de mi hermanita. Haciéndose la buena. Había en el fondo de "la casa", no sé si la de mi mamá o cuál porque no era como es, una construcción aparte que era donde vivía ella. Un monoambiente, una heladera sucia y llena de wevadas. Fido se caía al entrar porque no había escalera y era como hundido. Yo lo rescataba, lo ayudaba a bajar. No me acuerdo más salvo la sensación de "yo estoy bien y esta gente que me hizo la vida imposible está muy equivocada". Y no necesito irle a decir mis conclusiones a nadie. Se ve que se me mezclaron imágenes diurnas de auxilio a Fido, trabajo nuevo de rafa y unas definiciones de maneplaining, nuevo término feminista que designa la gestión de las emociones ajenas de la que nos hacemos cargo las mujeres normalizadamente.

El Alfaguara no

 No lo gané ayer, no fui llamada por teléfono por una señora que ya tenía agendada en mi celu como el ganador mexicano, no estuve en ese salón hermoso a las 4 de la tarde en Madrid, no me senté al lado del jurado a hablar de cómo escribí esa historia, no estoy saliendo en todas las publicaciones de la editorial anunciando que el 26 de marzo estará mi novela en librerías, nadie busca mi obra anterior para conocerme.

Pero estuvo el deseo. La alegría de ver que eso es posible. Sigue el deseo. Y hay mucho que hacer para llegar ahí.

domingo, 18 de enero de 2026

Más cositas que se me siguen cumpliendo

 ¿O yo ya veo todo con cara de anotarme un poroto? Ayer fui al cumple de mijita en la pileta en Pluma verde de la tía Vanina. Y nadie logró hacerme sentir mal, ni desubicada, ni mendicante. Al contrario, unes me felicitaban por la nieta nueva, otres por mis videos de flamenco, otres por los libros, por los colores de mi pelo, mis ojos y mis collares. Creo que me resulta raro sentirme admirada. Hasta el pelotudo hizo algún intento de comunicación y eso que yo ni ganas de prestarle atención tuve. En un momento sentí el viejo tiroteo de acercarme y empujarlo hacia la pileta porque estaba ahí con sus patas flacas, su shorts metido en el culo y su remera negra y opaca. Pero apenas le toqué la espalda me produjo un vacío tan sorprendente que fue rechazo a jugar a nada y lo dejé que siguiera hacia el agua con su sobrino. Después él se metía en conversación mía con Claudia, con Rocío, con Magdalena, como si supiera de mí, como si pudiera decirme algo, jajaja. Y yo inmutable, registrando que alguna vez viniera él al pie para poder decirle todo que no.

miércoles, 7 de enero de 2026

Ahhhhh

 No es que no me guste salir ni sociabilizar, no es que no quiera a nadie ni nadie me quiera. Simplemente no me gusta salir con esta o esta otra gente o con cualquiera y no quiero estar con estas o estas otras personas en este momento. El problema son elles, no yo y mi deseo.

Que van a decir que soy egocéntrica ni autoritaria, sí, bueno. ¿Y qué me importa su opinión? Termino tomando en cuenta lo que me dice gente que ni me importa.

sábado, 3 de enero de 2026

Archivé las grupas

 En wasap. Un antes y un después. No estar esperando a ver qué hace, qué dice la gente, no quejarme de las formas de comunicación ajena ni de la maldad de mis amistades, ni de su nada o su intencidad de envidia y ansiedad. No verles, no tenerlos, no saber qué hacer. Crear un vacío que me guste llenar, no con premios consuelo, no con lo que hay. Buscar gente nueva. O no ver a nadie, no escuchar a nadie. Leer y escribir.

jueves, 1 de enero de 2026

La última la primera de mis blogas

 Creo que esta es la última que créé. No, ¿fue Lenguaraces después? No importa ni voy a ir a mirar fechas, hoy esta es la última porque es la más secreta, la escondida, la que escribo como voy al fondo, a mi jardín secreto, detrás de las magnolias fantasmas porque no tengo magnolias.

Acá me quiero mucho a mí misma, acá me digo lo que nadie escucha, acá estoy sola y las palabras son todas mías y para mí. Feliz 2026, Paulita de mi corazón.