No lo gané ayer, no fui llamada por teléfono por una señora que ya tenía agendada en mi celu como el ganador mexicano, no estuve en ese salón hermoso a las 4 de la tarde en Madrid, no me senté al lado del jurado a hablar de cómo escribí esa historia, no estoy saliendo en todas las publicaciones de la editorial anunciando que el 26 de marzo estará mi novela en librerías, nadie busca mi obra anterior para conocerme.
Pero estuvo el deseo. La alegría de ver que eso es posible. Sigue el deseo. Y hay mucho que hacer para llegar ahí.
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