lunes, 20 de octubre de 2025

Desintoxicándome en lunes

 Me doy cuenta de que la culpa es mía por ponerle todavía demasiadas espectativas a cada domingo "familiar" y el día de "la madre", peor.

Paso atrás

 Retrocedo, me enconcho, más, siempre se puede apretar un poco más el caparazón, dejar a más gente afuera, perder toda ilusión, toda esperanza.

Ni a mis hijes tengo que esperar ni contarles nada. Ni lo que pienso, ni lo que siento, ni lo que hago. Tríada de desagradecides, que me vengan a buscar si necesitan, que aprendan lo que se tener esta madre cuando vean que la tienen guardada.

Mi lunes punk

 Me hartaron, me gedieron completamente: Mis hijes tratando de adaptarse y haciéndome callar a mí, las boludas que se creen que tienen la vaca atada, las que te quieren vender la vaca atada que se creen que es de ellas, las fumadas y no fumadas de la espiritualidad falopa, las imágenes de mierda de "la madre" y los eufemismos caretas de "las maternidades", mis ganas de ser amada, reconocida y festejada por lo que soy y lo que hago y no lo institucional de ninguno de mis roles afectivos y detestativos.

domingo, 12 de octubre de 2025

Leer a Cartarescu para recobrar mi lugar

 Hoy Solenoide, pero suelo hacerlo con distintas lecturas. Es como consolarme, convencerme de normalidad y de bien, de hermosura y talento ajeno que no me es ajeno y puedo permitirme.

La nueva

 Anoche soñé algo raro, interesante. Me levanté, lo escribí, escribí sobre escribir sueños y no saber cómo terminan, escribí que lo dejaba ahí para irme a comprar y al baño. Escribí que volvía y no sabía el final. Y el final vino, ahí. Ya lo terminé, ya lo incluí en la colección de cuentos que estoy armando para mandar a concurso. Un cuento completo en un día. No lo puedo creer, es el deseo de toda mi vida cumpplido. No voy a decir "sueño" porque sería pedorro y confuso.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Siento que crezco

 De repente. Como si recién ahora fuese adulta, dueña de mí misma y capaz de sostenerme sin mariconear. Este mes no voy a terapia ni puedo pagar clínica de obra. Sin embargo tengo todo listo para terminar mi novela y enviarla a concurso y corregir cuentos que tengo hace años ahí empezados y también mandarlos a concurso.

No tengo un mango porque me estuve haciendo la loca con la tarjeta y las deudas durante tres años y ahora es tiempo de pagar. Y bueno, ahora pienso en lo que tengo y en hacer cosas sin dinero. Y estoy bien. Me siento bien, buena, con fuerzas y objetivo y casi no tengo miedo de nada.