sábado, 25 de abril de 2026

Qué sueño

 Anoche soñé que venía Gustavo y me decía, no sé a título de qué porque no nos veíamos ni hablábamos hace mil años, que estaba contento porque estaba viviendo con su amor XX (no me acuerdo el nombre) y me decía un nombre de varón. Yo sentía que se confirmaba lo que yo siempre le decía, su misoginia y su homoerotismo reprimido, pero me sentía traicionada, como "cambiada" por otro. Digo yo: ¿Cuánto tiempo más metiendo a este tipo de referencia en mi vida, de objeto o de sujeto, de existencia siquiera? Bueno, por ahí no tengo que dramatizar y soñar con él no quiere decir que todavía me importe o que necesite solucionar algo por ese lado.

El sueño seguía. Estábamos sentades a una mesa grande, tipo tablón y caballetes, a fuera. Yo le decía que se habían muerto dos de mis perros, con esa manía que yo tenía de contarle cosas mías incluso mucho tiempo después de separades como si necesitara su aprobación o su complicidad o no sé qué. Él me decía "Pobre, Fido" y yo le decía que Fido seguía vivo, los muertos eran el de mi primo y no sé cuál más. Ahí aparecía en el sueño que yo estaba viviendo en la casa de mi tía Silvia, la que estaba al lado de lo de mis viejes, donde vivimos Julián y yo soles a sus tres años. Le decía a Gustavo que habíamos arreglado todo para tener mis hermanes la casa de mis viejes y mis hijes y yo la de la tía, la veía enorme, toda mía como siento ahora mi casa actual.

Después yo pensaba en él viviendo en esa cueva que tiene por garage, sucio, oscuro, metido ahí con un tipo. Decía que me iba. Había algo quemándose, algo en la parrilla que yo me había olvidado de apagar. Yo agarraba una pala e iba al fondo (era ahora el fondo de esta casa) y estaba todo inundado de agua, hecho lagunas y yo buscaba un lugar donde enterrar algo, más chico que un perro. ¿Un gato o mi amor viejo y enfermo?

En otra parte volvía donde estaba G y me le sentaba al lado y pasaba su brazo por encima de mi hombro. El abrazo me hacía sentir cómoda y protegida, era tierno, una sensación que he conocido mucho pero nunca entendí. ¿Por qué ese abrazo sería reconfortante si lo construyo yo sola, si él es el que me hizo más daño en la vida y jamás me protegió de nada? No hay más nada que recuerde. Lo hablaré en terapia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario