La caída de fiche empezó con mucha emoción al ver un video que armó Julián con Felicitas recién nacida y sus dos hermanas mayores más babosas que la awela. Le puso de fondo, no sé qué tan concientemente o impulsado por app, la canción de Phiel Collins "En mi corazón". Ahí ya me vino el puchero y el recuerdo de la peli de Tarzán que Rafael veía todos los días a los 5-6 años y que tenía el CD. Era la parte en que Tarzán grandecito vuelve a la selva a buscar a su madre mona.
Cuando al otro día les ensamblades me hicieron video llamada y me contaron que Mile no había agarrado más la guitarra sola después de la super emoción acá en mi casa cuando se la dimos rafael y yo, se me ocurrió hacerles video de "En mi corazón" cantando yo con la guitarra. La saqué sola, con la voz quebrada, super emocionada. Se las mandé y otro videíto repitiéndole a Mile lo que le había enseñado el otro día en mi casa: los acordes de MI y la para cantar Lunita Tucumana.
Mucho efecto no tuvo eso. Dice JUlián que le mandó los videos al chat de Mile que todavía no tiene wasap ni celu sino tablet y que vaya a saber si se pone a ver videos de 2 minutos y medio. Bueno, listo, yo ya hice mi parte. Y ahí se me empezó a deslizar la cosa por el lado de Rafael: el sigue cantando esa canción de vez en cuando, yo lo escucho desde mi casa, él jamás me dice Mirá, má o me muestra lo que toca. Pero se me ocurrió ponerme de su lado, él que en la escuela le decían tarzán pro andaba siempre en patas, en cuero y los el pelo largo, se me ocurrió su amor por mí, por su mamá mona y qué difícil expresar en la adolescencia esa gratitud enorme que seguro siente y yo creyendo que es desapego y menosprecio. Qué difícil crecer y ser hombre con tanta intensidad madre ahí.
Lo bueno es que empecé a sentir el amor de mi hijo y no su rechazo. Y a entender su distancia como crecimiento necesario y sus pedidos de que no lo trate como a un nene, no como desprecio a mis cuidados sino como independencia en el amor.
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