De repente. Como si recién ahora fuese adulta, dueña de mí misma y capaz de sostenerme sin mariconear. Este mes no voy a terapia ni puedo pagar clínica de obra. Sin embargo tengo todo listo para terminar mi novela y enviarla a concurso y corregir cuentos que tengo hace años ahí empezados y también mandarlos a concurso.
No tengo un mango porque me estuve haciendo la loca con la tarjeta y las deudas durante tres años y ahora es tiempo de pagar. Y bueno, ahora pienso en lo que tengo y en hacer cosas sin dinero. Y estoy bien. Me siento bien, buena, con fuerzas y objetivo y casi no tengo miedo de nada.
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