Retrocedo, me enconcho, más, siempre se puede apretar un poco más el caparazón, dejar a más gente afuera, perder toda ilusión, toda esperanza.
Ni a mis hijes tengo que esperar ni contarles nada. Ni lo que pienso, ni lo que siento, ni lo que hago. Tríada de desagradecides, que me vengan a buscar si necesitan, que aprendan lo que se tener esta madre cuando vean que la tienen guardada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario