martes, 8 de julio de 2025

Nunca haber hecho fiaca

 Me despierto tan chotamente relajada a la mañana, viendo la ventana que amanece o que ya es mediodía. Hoy neblina pero no el frío mortal que estaba haciendo hace dos días.

Pienso que mi mamá nunca en su vida estuvo así al pedo, haciendo nada. Además de que no llegó a jubilarse, tenía esa cosa que a mí tanto me jode del deber, del hacer, de lo útil. Y el marido rompiendo los huevos. "Te gusta meditar la panza arriba en la catrera y oir las campanadas del reloj de Balvanera", me recitaba mi viejo cuando era adolescente y me quedaba en la cama hasta ¿Las 9 de la mañana un domingo?

Ni eso hacía mi vieja, mi viejo tampoco obvio, impensable. Nunca quedarse rascándose. Los domingos tampoco. Había que limpiar y hacer asado y aprovechar el día para qué sé yo. Qué manía, pobres.

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